Poemas para el Día de la Madre

No hay amor más grande

Hay un ser que lo da todo sin esperar nada,
que aún fatigada se desvela por cuidarte,
que atesora cada minuto de tu existencia,
que comparte tus sueños y ríe con tu risa.

Un ser, que sin dudar, te extiende sus manos
para ayudarte en cualquier momento;
que aunque no siempre esté contigo de acuerdo
te da su apoyo incondicional y te comprende.

Una mujer que consagra sus días para guiarte,
que es capaz de entregar su vida por ti,
un ángel divino que nos cubre con su amor
cuando la tristeza nos embarga por alguna razón.

Una mujer valiente, una mujer luchadora,
de corazón claro como agua de fuente,
alguien que con sólo un beso en la frente
perdona nuestras ofensas y errores.

Un ser que siendo joven tiene enorme sabiduría
y siendo anciana cuenta con la fortaleza de su alma;
Una mujer sensible, una mujer admirable,
tierna y serena, tiene la belleza de la luna llena.

Quienes contamos todavía con su presencia
démosle gracias al cielo por esta gran dicha,
si tu madre ya no se encuentra a tu lado,
honra su memoria siendo una buena persona.

Ella, lleva la magia de un radiante amanecer
y en sus cálidos ojos se refleja la bondad
¡No hay en el mundo un amor más grande,
como el amor de esta inigualable mujer!
Marielena Rondinel

Una figura santa

Era una figura santa. 
Era hecha de cristal: 
frágil como violeta y que guardaba un rosal, 
cuajado de flores blancas. 
Es una imagen sagrada que adorna mi corazón, 
y florece mi emoción. 
Era un botón de mujer. 
Violeta de vergel, 
sembraba el hogar de rosas. 
Cual heroína ardorosa 
esparció a todos su fe 
y nos enseñó a creer. 
Esta es mi madre bendita 
a quien ofrezco caricias 
y este sencillo cantar. 
Nunca la podré olvidar 
Porque me enseñó a aprender, 
porque me enseñó a querer, 
porque me enseñó a rezar 
y también me enseñó a amar 
Fue frágil como un cristal, 
y fuerte como un coral.
Zacarías Palacios

Mi madre

A mi madre en ese mar tan lleno 
de emociones que llaman juventud,
yo alcancé a descubrir tu faz profética
mostrándome el deber y la virtud.
Rafael Núñez

A mi Madre

A mi madre Huyen las tempestades
de mi mente cuando los dedos de su mano
fría, se hunden, temblando, en la melena
mía...
Julio Flórez

Madre cuando tú no estés

Regaré con mis lágrimas ¡oh madre! el jardín 
de la casa y del patio los malvones; 
será cuando palpiten tu ausencia los geranios 
y lloren las gardenias 
y emitan su delicado aroma 
las hortensias y el Jazmín

Flor y tallo se acuclillarán sobre la gramilla 
en un pésame de marzo 
y llorarán las margaritas en abril 
y florecerá el lirio junto con el nardo 
y tú ¡madre! ¡tú estarás allí!

Regaré con mis lágrimas ¡oh madre! el jardín 
de la casa y del patio los malvones; 
será cuando palpiten tu ausencia los geranios 
y lloren las gardenias 
y emitan su delicado aroma 
las hortensias y el Jazmín

La rosa acostumbrada a tus caricias 
y al poema de tus manos 
no se enamorará jamás de otros dedos 
y en una eterna despedida 
vistiendo un tul de terciopelo 
exudará su néctar más amargo 
dejando en él aprisionado tu recuerdo

Y renovará sus pétalos cada primavera 
¡oh madre! 
y multiplicará sus espinas 
(porque el dolor es parte de la vida) 
y será la reina de las flores 
¡la más bella del jardín! 
y lo hará por ti ¡oh madre! 
y lo hará por ti

Y el vocero del rocío 
en una madrugada ya anunciada 
proclamará que tú te has ido 
pero el jardín lo negará 
¡porque tú serás la rosa!

Regaré con mis lágrimas ¡oh madre! el jardín 
de la casa y del patio los malvones; 
será cuando palpiten tu ausencia los geranios 
y lloren las gardenias 
y emitan su delicado aroma 
las hortensias y el Jazmín 
Alí Al Haded

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